miércoles, 14 de octubre de 2009

El Credo de las Brujas



El Credo de las brujas, o en inglés The witches creed, también conocido como "creed", fue escrito por Doreen Valiente en 1978, fue publicado en el libro de Gerald Gardner "Witchcraft for tomorrow". Es para mi gusto el poema más hermoso que podemos encontrar en Wicca, y demuestra que Doreen Valiente era una gran poetisa.


 
Oid ahora las palabras de las brujas
Los secretos que escondemos en la noche,
Cuando la oscuridad era el sendero de nuestro destino
Que ahora entregamos a la luz.

Misteriosas agua y fuego,
La Tierra y el amplio melodioso viento,
Por ocultar la quinta esencia lo conocemos,
Y por desear, atreverse y guardar silencio.

El nacimiento y renacimiento de toda la naturaleza,
El paso del invierno a la primavera,
Compartimos con la vida universal,
Regocijo en el círculo mágico.

Cuatro veces al año el Gran Sabbat
Retorna, y las brujas lo acompañan,
En Lammas y Candelaria danzando,
En la Víspera de Mayo y el Antiguo Halloween.

Cuando el tiempo del día y de la noche son iguales,
Cuando el Sol es mayor y cuando es menor,
Los cuatro Sabbats menores son llamados,
Y las brujas se reúnen a festejar.

Trece Lunas plateadas en un año hay,
Trece miembros forman un Coven,
Trece veces el Esbat nos hace felices,
Por cada año dorado y un día.

El poder se ha transmitido de unos a otros durante eras,
Entre cada hombre y cada mujer,
De un siglo al otro,
Desde los tiempos antiguos y las edades por venir.

Cuando es trazado el círculo mágico,
Con el poder de espada o athame,
Esta es la brújula que entre dos mundos está,
En la tierra de las sombras durante ese momento

Este mundo no tiene derecho entonces a saberlo,
Y el mundo del más allá no contará nada,
Los dioses más antiguos son invocados allí,
El gran trabajo de la magia el forjar.

Los dos son pilares místicos,
Que se levantan a las puertas del santuario,
Y dos son los poderes de la naturaleza,
Las formas y las fuerzas de los dioses.

La oscuridad y la luz en sucesión,
Enfrentadas la una a la otra,
Nos mostraron fuerzas como un Dios y una Diosa,
Que aprendimos de nuestros ancestros.

Por la noche él es el viento salvaje que cabalga,
El Astado, el Señor de las Sombras,
Por el día él es el Rey del Bosque,
El que habita en los claros del verde bosque.

Cuando es trazado el círculo mágico,
Con el poder de espada o athame,
Esta es la brújula que entre dos mundos está,
En la tierra de las sombras durante ese momento

Este mundo no tiene derecho entonces a saberlo,
Y el mundo del más allá no contará nada,
Los dioses más antiguos son invocados allí,
El gran trabajo de la magia el forjar.

Los dos son pilares místicos,
Que se levantan a las puertas del santuario,
Y dos son los poderes de la naturaleza,
Las formas y las fuerzas de los dioses.

La oscuridad y la luz en sucesión,
Enfrentadas la una a la otra,
Nos mostraron fuerzas como un Dios y una Diosa,
Que aprendimos de nuestros ancestros.

Por la noche él es el viento salvaje que cabalga,
El Astado, el Señor de las Sombras,
Por el día él es el Rey del Bosque,
El que habita en los claros del verde bosque. 

(Doreen Valiente, 1978).